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El Parque Natural de Sierra Norte, en la provincia de Sevilla, abarca una región de Sierra Morena donde el paisaje dominante lo conforman extensos bosques de encinas y alcornoques. En ellos anidan especies de rapaces amenazadas de extinción como las escasas cigüeña negra y el águila imperial.
Entre los ríos que surcan
este sistema montañoso destaca el Rivera del Huéznar, donde habita la nutria
y en algunos de cuyos tramos se desarrollan espectaculares bosques galerías.
Se trata además del único río truchero de la provincia. La existencia de yacimientos
mineros favoreció el asentamiento de pobladores desde la Prehistoria. Visigodos,
romanos y árabes han dejado también numerosos restos en los pueblos de la comarca.
El Parque Natural Sierra Norte tiene una superficie de 164.840 ha y en él se incluyen totalmente o en parte de los municipios de Alanís, Almadén de la Plata, Cazalla de la Sierra, Constantina, Guadalcanal, Las Navas de la Concepción, El Pedroso, La Puebla de los Infantes, El Real de la Jara y San Nicolás del Puerto. La orografía de las sierras es suave y alomada, típica de antiguos macizos sometidos durante largo tiempo a la erosión. Los ríos Viar, Retortillo y Rivera del Huéznar, todos ellos afluentes del Guadalquivir, conforman la red fluvial que drena el Parque.
En el Rivera del Huéznar abunda la trucha común, sobre todo en la cabecera de su cauce. En él existen dos cotos de pesca, donde se pueden capturar además la trucha arco iris y el cangrejo de río. También se practica este deporte en el Embalse del Pintado donde el lucio, la boga, el barbo y la carpa, son las especies más comunes.
La vegetación de Sierra Norte se adapta al clima mediterráneo de veranos secos y calurosos e inviernos suaves, siendo la encina y el alcornoque las especies más características. Constantina, existe un magnífico bosque de quejigos y siendo además el único lugar de toda la provincia donde aparece el roble melojo o «rebollo». En este parque puede admirarse un atractivo paisaje de dehesas formado por encinas, alcornoques y quejigos.
En las grandes manchas de vegetación viven los ciervos que son los representantes más característicos en la zona de los grandes mamíferos herbívoros peninsulares, así como jabalíes. En cuanto a carnívoros, se tiene constancia de la existencia del lince, aunque su población debe de ser muy reducida. Otras especies más abundantes si bien esquivas y difíciles de ver son el zorro, la gineta, el turón, el tejón, el meloncillo, el gato montés y la nutria.
Sin embargo son las aves quienes mejor han sabido adaptarse y ocupar todos los hábitats posibles que le brindan estas Sierras. En los lugares más accidentados y recónditos anidan las últimas parejas de águila real. El ratonero común es muy abundante y realiza, al igual que todas las rapaces, una importante labor de control de las poblaciones de roedores principalmente.
En el Cerro del Hierro, la extracción de este mineral ya desde los tiempos de Roma, ha originado un paisaje muy peculiar al retirar el mineral acumulado en los huecos existentes en las rocas calizas
En Constantina se encuentra el Museo Forestal El Robledo, donde el visitante podrá conocer más a fondo cómo son, cómo funcionan y cuáles son los principales aprovechamientos de los ecosistemas forestales. En sus instalaciones también se incluye un vivero para la producción de ejemplares de las distintas especies propias del bosque mediterráneo.
La Sierra Norte es también rica en yacimientos arqueológicos y en ella se han encontrado enterramientos en dólmenes, así como numerosos asentamientos y necrópolis de la época romana. Asimismo existen cuevas con restos de civilizaciones prehistóricas como las Cuevas de Santiago, en Cazalla de la Sierra, que forma un complejo con seis entradas y donde habitan varias especies de murciélagos, o la Cueva de los Covachos en Almadén de la Plata. En esta última existen salas y lagos subterráneos donde aparecen formaciones carbonatadas de gran belleza.También en Alanís, en el lugar llamado de San Ambrosio, se pueden encontrar yacimientos arqueológicos de época romana.
La abundante caza mayor (venados y jabalíes) y menor (sobre todo aves migratorias) influyen en la gastronomía de la zona, donde se pueden degustar platos como las alubias con perdiz de San Nicolás del Puerto, el «salmorejo» de aves y conejo de Constantina, el conejo a la «cencerrilla» de El Pedroso, las migas de Real de la Jara,... así como jamones y embutidos de cerdo. En La Puebla de los Infantes se elaboran tortas de aceite, pestiños y bizcochos con tradicionales recetas; y en Alanís, existe un magnífico secadero de jamones ibéricos y embutidos de la mejor calidad.